Hace unos meses se daba a conocer la noticia de que la flamante superbanda Sons of Apollo, con su primera placa Psychotic Symphony salida hacía pocos meses, se iba a presentar en Buenos Aires el 10 de abril. Formada por Mike Portnoy, Ron “Bumblefoot” Thel, Billy Sheehan, Derek Sherinian y Jeff Scott Soto, la propuesta era bien recibida por los amantes del metal progresivo y de los músicos que conforman la banda.

Con las luces apagadas y con un Groove completo comenzaban las primeras notas de Intruder, cover de Van Halen, para darle pie al primer tema de la placa debut God of the Sun. El panorama general era de fascinación por los músicos, en donde la mezcla de estilos hacía imposible poder mirar a uno más que a otro.

 

Durante los próximos temas, Signs of Time y Figaro’s Whore, se entendió de que se trataba esta banda: no sólo es sobre tocar bien y ser excelsos en sus tareas, la diversión es importante. Es por ello que Jeff Scott Soto jugaba al torero con con una toalla mientras Ron “Bumblefoot” Thal pasaba por debajo mientras tocaba.

 

El genial Jeff Scott Soto hizo gala de su ascendencia puertorriqueña, algo que repetiría durante todo el show, y jugó con la localía del castellano para pedir dulce de leche y cerveza Quilmes, para la sonrisa de los presentes.

No podían faltar temas de Dream Theater en una banda co-creada por Mike Portnoy y Derek Sherinian. Con Just Let Me Breathe, del disco Falling into Infinity, se vio por primera vez un pogo que invadió Groove.

 

Durante Labyrinth el talento y el carisma que vienen de Bumblefoot al ejecutar las doce cuerdas de su guitarra doubleneck (la de arriba fretless) nos hizo dar cuenta lo desaprovechado y subvalorado que estaba este guitarrista en Guns n Roses, en un rol casi ínfimo, y cómo su estilo brilla en realidad.

El primer solo de la noche llegó a cargo del maestro Billy Sheehan y su bajo doubleneck (al igual que Bumblefoot, pero sin ser fretless). No importan los estilos, no importa el paso del tiempo, Shehaan es una bestia y siempre estará en el top ten de los mejores.

Uno de los interrogantes que se tenía era cómo iban a converger en el escenario semejantes músicos y la respuesta fue muy simple: ninguno le roba espacio al otro. Todos tienen su momento, todos pueden brillar y mostrar su talento individual.

Luego del solo de Billy las sirenas comenzaron a sonar y un halo de oscuridad se apoderó de Groove con Lost in Oblivion ¿el tema más pesado de la banda? A esta altura el sonido siempre fue excelente (salvando desperfectos menores) y tal vez uno de los mejores shows a nivel sonido que dio Groove con una banda de Metal.

Luego continuaron los momentos de los actos individuales: Portnoy y su micrófono rotador (se movía 180° desde atrás cuando lo necesitaba) cosechó más aplausos luego de su solo de batería cuando dijo que esta era una de sus audiencias favoritas en el mundo. Jeff Scott Soto siguió el juego personal cantando a capella con el público para terminar con un “fuck you” que generó risas en los presentes y comenzó sumar efectos para generar un canon que terminaba con todas las voces en armonía. Al finalizar, y mientras los asistentes cantaban el clásico “olé olé”, Bumblefoot se puso a replicar la melodía en la guitarra.

El setlist siguió con Alive, para mostrar que no todo es virtuosismo sino que la banda tiene medios tiempos y que saben cómo brindar un show ecléctico para no aburrir a la audiencia y luego continuaron con la onda de cambios bajos, uno de los covers menos esperados comenzó con Shehaan y Bumblefoot hablando entre ellos: “it’s not blue, it’s not yellow. Es muy caliente, es rosa, pantera rosa”, para darle lugar al famosísimo tema de Henri Mancini.

Era tiempo de volver al Metal nuevamente, al primigenio Metal exactamente. El inicio de Opus Maximus con sus riffs pesados y siniestros nos recordaba al maestro Tony Iommi en un tema que termina mezclándose entre todos sus extraños climas con muchos estilos de Metal sin perder el hilo y volverse tan intricado como vertiginoso.

El último solo protagónico fue para Derek Sherinian. Vestido con remera y campera de jean y golpeándose el pecho al frente de la audiencia, no parecía sufrir el calor que hacía dentro de Groove. Su sonido futurista y a la vez aventurero fue completándose al volver uno a uno los integrantes de la banda para dar cierre a otro tema de Dream Theater. Lines in the Sand volvió a provocar la alegría de los presentes que sabían que se acercaba el final pero que también vendrían más sorpresas.

Los bises llegaron con el momento del solo de Bumblefoot, mientras el guitarrista terminaba su performance, comenzaron a tocar uno de los clásicos de Van Halen And the Cradle Will Rock… con un Jeff Scott Soto aparecido de la nada en una de las barras laterales y cantando entre medio del público, muchos de ellos filmándose con él o tomándose selfies.

Con un Soto ya devuelto al escenario y mientras presentaban a la banda la explosiva Coming Home con todo el público saltando cerró el primer show de Sons of Apollo en Argentina. Un súper grupo que no es un lado B de otras bandas, sino que tiene vida propia y en donde todos los músicos se brindan en pos de las canciones, el show y sobre todo pasarla bien tocando Metal y demostrando que hay lugar para el talento de todos.

 

SETLIST:

INTRO Intruder (cover de Van Halen)

God of the Sun

Signs of the Time

Figaro’s Whore

Divine Addiction

Just Let Me Breathe (cover de Dream Theater)

Labyrinth

Solo de Billy Sheehan

Lost in Oblivion

The Prophet’s Song / Save Me (covers de Queen)

Alive

The Pink Panther Theme (Henry Mancini cover)

Opus Maximus

Keyboard Solo (Derek Sherinian)

Lines in the Sand (Dream Theater cover)

Encore:

And the Cradle Will Rock…(Van Halen cover)

Coming Home (followed by band introductions)

Happy Trails (Roy Rogers song)

 

Por Guido Schemonnia

Ph Gudo Schemonnia

Agradecimiento  a Marcela Scorca de Icarus Music

 

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